La ronda de los presos, Vicent Van Gogh

La ronda de los presos

Al contrario de lo que mucha gente dice, Van Gogh no estaba ni mucho menos loco. Sufría de una enfermedad mental que le llevaba a tener episodios de inestabilidad y brotes psicóticos, que le condujeron a protagonizar sucesos tan célebres como cortarse su propia oreja y, dicen, ofrecérsela a su amigo Gauguin en señal de arrepentimiento tras una pelea. Pero al margen de ello, su lucidez queda clara en su pintura y las numerosas cartas que dirigió a Theo, su hermano y amigo.

Para controlar sus ataques, ingresó voluntariamente en un sanatorio de la provincia francesa de Saint-Remy, donde su actividad pictórica no ceso ni un segundo. Habilitó una habitación cerca de la suya a modo de estudio donde continuar creando. Sin embargo, el trastorno mental no le dio tregua y, tras más colapsos, se recluyó en su habitación. Testigo de esos momentos de depresión, es el cuadro que nos ocupa.

Primeramente hay que decir que se trata de una copia de un grabado de Doré. Vincent copió varias obras de otros autores debido a que, al estar encerrado en su habitación, no tenía contacto con la naturaleza de los jardines del manicomio, que varias veces pintó con anterioridad. Van Gogh ya no considera que el lugar sea conveniente para él, sino que lo siente como opresivo y asfixiante. Ahora es una prisión; y él, un preso más (dicen que el reo que mariposas de La ronda de los presosmira es el propio Vincent). Las paredes parecen elevarse hasta el infinito y la forma poligonal no hace más que acentuar el enclaustramiento. Los presos parecen dar vueltas en círculo sin fin ni sentido, mientras son observados por los vigilantes de la prisión. Las caras, denotan sufrimiento y un profundo pesimismo. Sin embargo, algo se eleva por encima de todos. Cerca del margen superior del lienzo, dos mariposas vuelan despreocupadas. Son un poderoso símbolo de libertad: a pesar de todo hay esperanza tras aquellos muros y es posible escapar.

Pocos autores han trasladado su tormentoso interior a su obra como el holandés. Aparte de los motivos comentados en el anterior párrafo, el uso del color y la luz juega un papel importante. El azul aquí, combinado con el verde, es frio e impersonal, está presente en el suelo y la pared, e inclusive se funde con los presos, atándolos aún más a la prisión. La luz, irreal y sin un foco claro, ilumina de manera desigual y cae a plomo sobre las figuras. Muy importante el uso de trazos horizontales, presentes en la estructura de ladrillos y en las losas, cuyo paralelismo da sensación de monotonía.

Por lo demás, se distingue claramente el estilo de Van Gogh, con su trazo grueso y el perfil en negro delimitando las figuras. También se puede observar el característico colorido que, dentro del rango de los azules, verdes y ocres, es desplegado en una gran cantidad de tonalidades y contrastes.

Poco después de su salida de Saint-Remy, Van Gogh se pegó un tiro en mitad del campo. Su última pintura, Campo de grano con cuervos (que algún día analizaré) no es más que un oscuro presagio de su terrible final. Los cuervos acabaron sustituyendo a esas gráciles mariposas que, finalmente, no lograron salir de su asfixiante prisión.

campo de grano con cuervos

Autor: Vincent Willem Van Gogh
Año: 1890
Medidas: 80 x 64 cm
Soporte: Óleo sobre lienzo
Tema:
Estilo: Neoimpresionista
Localización: Museo Pushkin, Moscú