El temerario remolcado a dique seco, William Turner

El Temerario, William Turner

Elegida por los británicos en 2005 como su obra nacional más importante, es a su vez un ejemplo perfecto de pintura romántica y una de las obras cumbres de Turner. Cargada de simbolismo, estamos ante todo un tratado sobre el paso del tiempo y el cambio generacional, de cómo la vida es cíclica y toda época de gloria llega a su fin, se desvanece.

John Ruskin, gran defensor de Turner, escribió sobre la obra “Lo más patético que jamás se pintó… la nave se desliza hacia su tumba… jamás el sol del atardecer posará sobre él su vestido de oro.”. En efecto, se trata de un gran velero que es remolcado hacia un dique para ser desguazado, en lo que es su última travesía. Es el Temeraire, un buque de guerra insignia de la armada inglesa, que había servido en batallas tan importantes como Trafalgar. Pero de eso hacía ya 33 años. El buque, cuyo tiempo de gloria ya son pasado, se ve ahora arrastrado hacia su muerte, por un barco de vapor, mucho menos bello, pero más funcional. Casi se trata de una humillación. Su aparición, fantasmal, contrasta con el ocaso del sol, que no es más que una alegoría de su propia desaparición.

Detalle El Temerario William Turner

No solo se trataba del fin de un barco, sino de toda una época en la navegación. La era de la revolución industrial cambió todos los paradigmas, incluido el marítimo. Por eso Turner resalta más al remolcador, máquina de vapor de nueva era, mucho más vistoso por los colores oscuros, que el propio protagonista de la obra, con tonos más claros. Hay que decir que, aunque Turner fue testigo del momento en 1838, se trata de una visión idealizada, puesto que se sabe que el Temeraire estaba ya parcialmente desguazado y fueron dos remolcadores, no uno, los que tiraron de él. Sin embargo, ya sabemos cómo funciona la mente de un romántico, Turner nos presenta al velero en todo su esplendor, con las velas recogidas eso sí, pero en toda su magnificencia. De hecho, al fondo se observa otro velero, alter ego del Temeraire, como una visión ya lejana de sus días pasados.

La composición está dividida, como suele pasar en los paisajes, en dos, por la línea del horizonte. Aunque el cielo capta un 75 % de la superficie, la atención se dirige a dicha línea, donde se encuentran los elementos importantes. Existen dos focos de atención, los barcos a la izquierda, y el sol y la roca a contraluz de la derecha, separados por la misma distancia de los márgenes. Por otro lado, destaca la formación en triángulo que enmarca a los navíos y la línea imaginaria en diagonal que trazan, mediante su colocación, las proas de las embarcaciones.

Turner usa una variedad cromática, influenciada por la Teoría del color de Goethe, limitada al amarillo, rojo y azul, en sus diferentes variaciones. La atmósfera resulta excepcionalmente bella, gracias al baño de luz de los rayos de sol. La iluminación es claramente antinatural: podemos ver la luz de la luna reflejada en el agua casi con la misma intensidad que la del sol, en una contraposición bastante irreal. Además, el reflejo exagerado en las aguas del Támesis, que casi funde las dos mitades de la obra, da sensación de quietud y lentitud al momento, engalanando de solemnidad el último viaje del gran buque.

Muchos han querido ver en este cuadro una reflexión sobre la vejez del propio autor, que ya contaba con más de sesenta años. Lo que ciertamente trasmite es una sensación de pérdida y de que todo es cíclico, todo lo que empieza acaba y tiene su ocaso. La obra fue alabada por la crítica en su época y hoy en día sigue siendo una de las piezas clave de la National Gallery de Londres. El propio Turner la llamaba “My Darling” y la hizo acompañar con unos versos modificados, que resultan esclarecedores, de un poeta contemporáneo suyo:

“The flag which braved the battle and the breeze,
No longer owns her.”

Que para los poco entendidos en inglés vendría a decir:

“La bandera que desafía la batalla y la brisa,
ya no le pertenece.”

Autor: Joseph Mallord William Turner
Año: 1839
Medidas: 91cm x 122 cm
Soporte: Óleo sobre lienzo
Tema: Paisaje
Estilo: Romanticismo
Localización: National Gallery, Londres